Guía parentalidad

Última actualización en julio 21, 2026 por Sandra Burgos

1. La prioridad no es convencerle: es protegerte

No necesitas demostrarle que miente, que manipula o que se comporta injustamente. Tampoco necesitas conseguir que reconozca el daño causado.

Tu objetivo debe ser más sencillo y más importante:

  • Mantenerte segura.
  • Proteger emocional y físicamente a tus hijos.
  • Reducir al mínimo las oportunidades de conflicto.
  • Cumplir las resoluciones judiciales sin permitir intromisiones innecesarias.
  • Dejar constancia objetiva de los hechos relevantes.

El término “narcisista” puede ayudar a describir determinados comportamientos, pero no es necesario que exista un diagnóstico clínico. Lo importante son las conductas concretas: amenazas, control, humillaciones, acoso, manipulación, incumplimientos o utilización de los hijos para dañarte.

2. Qué es la técnica de la piedra gris

La técnica de la piedra gris consiste en comunicarse de manera neutra, breve, previsible y sin mostrar la reacción emocional que la otra persona intenta provocar.

No significa aceptar el maltrato, darle la razón o permanecer completamente en silencio. Significa no entrar en discusiones estériles y responder únicamente a aquello que resulte necesario, especialmente cuando afecta a los hijos.

Es una estrategia informal y temporal. No existen estudios que garanticen su eficacia y, en determinadas situaciones, la falta de reacción puede provocar un aumento de las provocaciones o de la agresividad. Por ello, nunca debe anteponerse a un plan de seguridad.

3. Cómo aplicarla en la práctica

Comunícate preferentemente por escrito

Utiliza, siempre que sea posible, un único canal: correo electrónico, aplicación de coparentalidad o mensajería escrita. La comunicación escrita:

  • Permite pensar antes de responder.
  • Reduce las discusiones presenciales o telefónicas.
  • Deja constancia de lo comunicado.
  • Ayuda a distinguir los hechos de las interpretaciones.

No contestes inmediatamente salvo que exista una verdadera urgencia relacionada con los menores. Silencia las notificaciones y revisa los mensajes en momentos determinados del día.

Responde solo a la cuestión necesaria

Si un mensaje contiene insultos, acusaciones y una pregunta sobre los hijos, responde únicamente a la pregunta.

Ejemplo:

La recogida será mañana a las 17:00 horas en el lugar establecido.

No respondas al insulto, no desmontes cada acusación y no intentes corregir toda la historia.

Utiliza mensajes breves, objetivos y firmes

Cada mensaje debería contener, preferiblemente:

  1. Un solo asunto.
  2. La información necesaria.
  3. Una propuesta concreta, cuando proceda.
  4. Un cierre neutro.

Evita explicaciones largas, reproches, sarcasmos, amenazas o manifestaciones emocionales.

Mantén un tono neutro

No seas afectuosa ni agresiva. Sé correcta, distante y previsible.

Frases útiles:

  • «Recibido».
  • «Se mantiene el horario establecido».
  • «Responderé únicamente a cuestiones relacionadas con los menores».
  • «Indica, por favor, la hora concreta de recogida».
  • «No consta acordado ese cambio. Se mantiene lo previsto».
  • «Para evitar confusiones, mantendremos esta comunicación por escrito».
  • «La información médica es la siguiente…».
  • «No voy a continuar esta conversación sobre cuestiones personales».

No facilites información personal innecesaria

No comuniques datos sobre:

  • Tu estado emocional.
  • Una nueva relación.
  • Tus planes privados.
  • Tu situación económica, salvo obligación legal.
  • Tus conversaciones con profesionales.
  • Tu estrategia jurídica.
  • Las personas que te ayudan.

Cuanta menos información personal tenga, menos posibilidades tendrá de utilizarla para controlar, intimidar o provocar.

Finaliza la interacción

Cuando hayas dado la información necesaria, no sigas respondiendo a nuevas provocaciones sobre el mismo asunto.

Una respuesta suficiente puede ser:

Ya he facilitado la información necesaria. Se mantiene lo indicado.

La piedra gris no consiste en ganar la conversación, sino en impedir que la conversación se convierta en un mecanismo de control.

4. Lo que conviene evitar

  • No le anuncies que estás aplicando la técnica de la piedra gris.
  • No le llames “narcisista”, “psicópata” o “maltratador” en los mensajes.
  • No intentes desenmascararle o hacerle confesar.
  • No respondas cuando estés muy alterada; redacta primero y revisa después.
  • No escribas mensajes extensos justificándote.
  • No publiques indirectas o acusaciones en redes sociales.
  • No amenaces constantemente con denunciar. Ante hechos denunciables, consulta y actúa.
  • No quedes a solas con él si tienes miedo.
  • No aceptes cambios improvisados que aumenten tu vulnerabilidad.
  • No utilices a los hijos para conseguir información o pruebas.

5. Cuando hay hijos en común: parentalidad paralela

Cuando existe maltrato o un conflicto grave, una coparentalidad basada en la confianza puede no ser realista. Puede resultar más segura una organización de “parentalidad paralela”:

  • Horarios y lugares de entrega claramente definidos.
  • Mínimo contacto directo entre los progenitores.
  • Comunicación limitada a salud, educación, horarios y necesidades objetivas.
  • Ausencia de conversaciones sobre la vida privada del otro.
  • Decisiones ajustadas estrictamente a la resolución judicial.
  • Intercambios mediante terceras personas, lugares públicos o puntos de encuentro, cuando resulte necesario y jurídicamente posible.

No modifiques unilateralmente el régimen de estancias o comunicaciones salvo que exista una situación de emergencia que requiera intervención policial, sanitaria o judicial inmediata. Cuando exista riesgo, debe solicitarse asesoramiento jurídico especializado y, si procede, una modificación urgente de las medidas.

6. Cómo proteger emocionalmente a los hijos

  • No hables mal de su padre delante de ellos.
  • No les pidas que elijan entre ambos.
  • No los utilices como mensajeros.
  • No los interrogues después de las estancias.
  • Pregunta de forma abierta: «¿Cómo estás?» o «¿Hay algo que quieras contarme?».
  • Valida sus emociones sin sugerir respuestas.
  • Mantén rutinas estables y previsibles.
  • Recuérdales que los problemas de los adultos no son culpa suya.
  • Evita que presencien entregas conflictivas.
  • Solicita apoyo psicológico infantil especializado cuando aparezcan miedo, regresiones, alteraciones del sueño, somatizaciones, rechazo intenso o cambios importantes de conducta.

Si el menor relata espontáneamente un hecho preocupante, anota literalmente sus palabras, la fecha, el contexto y quién estaba presente. No le hagas repetirlo continuamente ni formules preguntas dirigidas; consulta con profesionales especializados.

Los hijos e hijas pueden ser víctimas directas de la violencia, especialmente cuando son utilizados para amenazar, controlar o dañar a la madre. Entre las señales oficiales de violencia vicaria se encuentran las amenazas de quitárselos, interrumpir tratamientos médicos, hablar mal de la madre ante ellos o aprovechar las entregas para insultar y amenazar.

7. Documenta sin obsesionarte

Lleva un registro cronológico y objetivo de los hechos relevantes:

  • Fecha y hora.
  • Qué ocurrió exactamente.
  • Mensajes o correos relacionados.
  • Incumplimientos.
  • Amenazas.
  • Incidentes durante las entregas.
  • Consecuencias observables en los menores.
  • Testigos o intervención de profesionales.

Conserva los mensajes originales y realiza copias de seguridad en un lugar al que él no tenga acceso. Distingue siempre entre:

  • Hecho: «Llegó a las 19:15 cuando la entrega estaba prevista a las 17:00».
  • Interpretación: «Lo hizo para desestabilizarme».

Para un procedimiento serán más útiles los hechos concretos, reiterados y verificables que las descripciones generales.

Antes de realizar grabaciones, acceder a dispositivos o emplear determinados medios de prueba, consulta su legalidad y utilidad con una profesional.

8. Seguridad digital

  • Cambia las contraseñas desde un dispositivo seguro.
  • Utiliza claves distintas y activa la verificación en dos pasos.
  • Revisa las sesiones abiertas de correo y redes sociales.
  • Desactiva la localización compartida.
  • Comprueba cuentas familiares, nube, calendarios y álbumes compartidos.
  • Revisa dispositivos domésticos inteligentes y aplicaciones instaladas.
  • Protege la documentación jurídica, médica y escolar.
  • Informa al colegio y a los profesionales sanitarios únicamente de las medidas necesarias para proteger a los menores.

Si sospechas que controla tu teléfono, no realices desde ese dispositivo búsquedas o comunicaciones que puedan aumentar el riesgo.

9. Prepara un plan de seguridad

Aunque actualmente no exista violencia física, conviene tener preparado:

  • Una o dos personas de confianza informadas.
  • Una palabra clave para pedir ayuda.
  • Copias de documentación importante.
  • Medicación y elementos básicos.
  • Llaves y algo de dinero accesible.
  • Un lugar seguro al que acudir.
  • Una forma segura de recoger o entregar a los menores.
  • Los teléfonos de emergencia memorizados o guardados discretamente.

Las recomendaciones oficiales incluyen llevar un teléfono móvil, guardar los números de emergencia y prestar especial atención a los trayectos rutinarios, incluidos los relacionados con el colegio de los hijos.

10. Cuándo no utilizar únicamente la piedra gris

La técnica no es suficiente cuando existen:

  • Amenazas contra ti o contra los hijos.
  • Seguimientos o vigilancia.
  • Acceso no autorizado a la vivienda.
  • Agresiones físicas o sexuales.
  • Destrucción de objetos.
  • Amenazas de muerte o suicidio utilizadas para controlarte.
  • Incumplimiento de órdenes de alejamiento.
  • Retención o sustracción de los menores.
  • Escalada repentina de la agresividad.
  • Miedo real a una reacción violenta.

En estos casos, no intentes manejar la situación únicamente mediante técnicas de comunicación. Prioriza salir del lugar, pedir ayuda y activar los recursos policiales, jurídicos y asistenciales.

11. Recursos de ayuda

Ante una emergencia inmediata, llama al 112.

El servicio estatal 016 ofrece gratuitamente información, asesoramiento jurídico y atención psicosocial especializada. También atiende por WhatsApp en el 600 000 016, mediante chat y por correo electrónico.

En Cataluña, la línea 900 900 120 es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas todos los días del año. También existen los Servicios de Intervención Especializada —SIE— y los servicios municipales o comarcales de información y atención a las mujeres —SIAD—, que pueden atender tanto a la mujer como a sus hijos e hijas.

Recordatorio final

No eres responsable de su conducta ni tienes que encontrar la respuesta perfecta para evitar que se enfade. La técnica de la piedra gris puede reducir algunas oportunidades de manipulación, pero no transforma al agresor ni garantiza tu seguridad.

Tu protección se construye mediante límites, apoyo profesional, documentación, asesoramiento jurídico, una red de confianza y un plan de seguridad adaptado a tu situación.