Parece una broma, pero no lo es. Las cifras hablan: los divorcios y separaciones aumentan exponencialmente después de periodos vacacionales.

 

A lo largo del año todos tenemos asuntos y trabajo que atender y nos movemos por rutina, esa rutina nos hace movernos por inercia. Es cuando llegan los momentos de descanso que esa inercia deja de existir y pasamos a convivir de verdad con nuestra pareja y los hijos. Es ahí cuando surgen los problemas.

 

Muchas horas juntos que, en muchos casos, provocan la ruptura.

 

Después de las vacaciones estivales aumentan mucho las peticiones de divorcio y separación pero es especialmente después de Navidad cuando el teléfono de los bufetes de abogados de familia no para de sonar pidiendo cita.

La Navidad es un periodo en que, se supone, todo es paz y armonía; implica pasar tiempo en familia y por supuesto con la pareja e hijos. Esto en principio, debería hacernos felices pero no siempre es así. Y no es sólo pasar muchas horas con nuestra pareja y nuestros hijos sino también con la propia familia y la política. Cuestión que a veces empeora, y mucho, la situación.

 

En una pareja o matrimonio que funciona, la Navidad es una época especial del año; pero, cuando la relación no funciona, pasar tanto tiempo juntos y, además, con la familia, puede ser el detonante para una inminente ruptura.

Además, muchas personas esperan a después de fiestas para comunicar su decisión de acabar con la relación.

 

Lo primero es que, en los periodos de vacaciones, pasamos más tiempo con nuestra pareja y lo hacemos fuera de nuestra rutina habitual. Todos llevamos un estilo de vida trepidante, entre el trabajo, la casa, los niños, paramos poco a pensar ni estamos mucho tiempo con nuestra familia, todo parece funcionar y a veces es simple inercia. En el momento que esa rutina se frena de golpe, y la convivencia pasa a ser a tiempo completo, es cuando nos damos cuenta de los defectos del otro y es cuando empezamos a plantearnos que, quizá, no queremos seguir con esa persona.

 

Además, concretamente en la Navidad, llegando el nuevo año, es un periodo de revisión personal y así como pensamos en que el año siguiente acudiremos al gimnasio, hay personas que se proponen en el año entrante no van a seguir con una vida que no les satisface.

Otros motivos

Otro motivo detonante también pueden ser los excesos, tanto los económicos (Navidad es periodo de gastar) como el excesivo consumo de alcohol en comidas copiosas con personas que, a veces, sólo vemos para ese periodo de Navidad y que, en muchas ocasiones, no son de nuestro agrado. Ello puede provocar discusiones que acaben con una ruptura que ya venía forjándose.

En todo caso, si se está planteando divorciarse o separarse, lo mejor es consultar su caso con un buen abogado o abogada experto en derecho de familia. Asesorarse no significa tener que decidirse, significa tener la información de las consecuencias de un divorcio o ruptura.

El estar asesorado por un buen bufete de abogados expertos en derecho matrimonial nos garantiza que nuestro divorcio o separación sea tratado de la forma más óptima posible, velando no sólo por nuestros intereses económicos y personales sino sobre todo por los hijos, si los hay, que al fin son lo más importante.